Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Más adelante Gloria le habló del comienzo de su amistad con Bloeckman. Un día, en Delmonico’s, Gloria y Rachel se habían encontrado con Bloeckman y Mr. Gilbert, que estaban almorzando allí, y la curiosidad les empujó a unirse a ellos. Bloeckman le había parecido bastante bien. Como se daba por satisfecho con muy poco, resultaba un alivio comparado con otros hombres más jóvenes. Procuraba complacerla y se reía de lo que ella decía, tanto si lo entendía como si no. Salió con él varias veces, a pesar de la manifiesta desaprobación de sus padres, y antes de que transcurriera un mes, Bloeckman le había pedido que se casara con él, ofreciéndole todo, desde una villa en Italia hasta una brillante carrera en la pantalla. Gloria se había echado a reír… y él había reaccionado riéndose también.
Pero sin por ello renunciar. En el momento en que Anthony se incorporó a la liza, Bloeckman había hecho ya considerables progresos. Gloria lo trataba bastante bien —con la excepción de aplicarle siempre un apodo ofensivo—, dándose cuenta, mientras tanto, de que, en sentido figurado, él la iba siguiendo mientras ella avanzaba haciendo equilibrios sobre la valla, dispuesto a recogerla si es que llegaba a caerse.