Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Cumplió los veintisiete sin apenas darse cuenta de ello. Años antes le había asustado mucho llegar a los veinte, y también, hasta cierto punto, alcanzar los veintiséis; pero en esta ocasión se miró en el espejo con tranquila autocomplacencia al comprobar la lozanía de su cutis y descubrir en su figura la misma esbeltez y aire juvenil que en otros tiempos.