Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Junto al fuego, sueño con viajes, con recorridos interminables por el mundo y, más triste a continuación, reanudo mi trabajo. Mi apatÃa para moverme, para la acción en general, sea cual sea, aumenta. Ya hace tres semanas que estamos aquÃ, en Ruán. En todo este tiempo no he tomado el aire más que en mi balcón. Sin embargo, practico esgrima, incluso con furia. Son tres medias horas de rabia furiosa por semana. Después de mi clase me paso mucho tiempo jadeando en un sillón. Pero ya no soy tan vigoroso como en mi juventud, cuando el sudor me caÃa al suelo, como de debajo del vientre de los caballos.
No sé cuándo te daré a leer la Bretaña, que tengo muchas ganas de mostrarte. No habré terminado el último capÃtulo antes de Año Nuevo. Luego, habrá que releerlo todo, corregir, y a continuación copiar. No tendré un manuscrito publicable antes de la primavera. […] Adiós, te beso aunque apenas me queda espacio.
Ruán [fines de diciembre de 1847].