Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Yo no tengo deuda alguna, y por consiguiente no necesito nada ahora. En cuanto a los otros trescientos, ya me los devolverás para mandar imprimir los carteles de San Antonio. Convenido.
No me has contestado en lo referente a tu artÃculo. EnvÃa a casa de Bouilhet, si quieres, el Museo secreto; se divertirá con él. Además, está algo calmado con relación a la señora Roger, y creo que va a ponerse a trabajar en serio en su drama. Su intención sigue siendo la de dejar Ruán este invierno. Ya no puede más con las clases (se está volviendo intratable, y con motivo), y no quiere volver a darlas, pero ¿cómo vivirá allá? ¿Te han parecido justas mis observaciones sobre los Fantasmas?
En la Revue de Paris —ve a leerla en seguida a una biblioteca— hay dos páginas amplias de Jourdan y dos citas; una de los Tableaux vivants, otra de El orgullo. El conjunto es elogioso, pero con algunos consejos singularmente parecidos a los de mi última carta. Asà que, cuando leà el número al despertarme, a la mañana siguiente, me produjo un curioso efecto.