Cartas a Louise Colet

Cartas a Louise Colet

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Quieres que te enseñe latín. ¿Para qué? Además, tendría que saberlo yo. Eres más que indulgente cuando me tratas de hombre que conoce a fondo las lenguas clásicas. Espero llegar, dentro de algunos años, a leerlas con más o menos fluidez. Por carta me parece difícil conseguir hacer algo bueno. Por lo demás, ya hablaremos de ello. No tengo ánimo para trabajar. No hago nada. Camino arriba y abajo por mi despacho; me echo en mi diván de tafilete verde y pienso en ti. Las tardes, sobre todo, se me hacen de una longitud agotadora. Me fastidia la inteligencia; querría ser completamente sencillo para amarte como un niño, o si no, ser un Goethe o un Byron.

En cuanto tenga la carta de Fidias, dejo aquí a mi amigo (aunque viene ex profeso) y acudo a verte. Ves que ya no tengo corazón, ni voluntad, ni nada. Soy algo fláccido y tierno que funciona a tus órdenes; vivo, en sueños, en los pliegues de tu vestido, en la punta de los bucles ligeros de tu cabello. Aquí tengo algunos. ¡Qué bien huelen! Si supieras cuánto pienso en tu rica voz, en tus hombros, cuyo olor me encanta aspirar… Mira, quería trabajar y no escribirte hasta esta noche. No he podido; he tenido que ceder.

Adiós, pues, adiós; dejo en tu boca un beso largo y profundo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker