Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Releemos a Ronsard, y cada vez con mayor entusiasmo. Cualquier dÃa haremos de él una edición; esta idea, que es de B[ouilhet], me es muy simpática. Hay cien hermosuras, mil, cien mil, en los poemas completos de Ronsard, que es preciso dar a conocer, y además siento la necesidad de leerlo y releerlo en una edición cómoda. EscribirÃa un prefacio. Con el que pienso escribir para la Melanis y el cuento chino, reunidos en un tomo, y además el de mi Diccionario de ideas recibidas, podré más o menos soltar lo que tengo sobre la conciencia en cuanto a ideas crÃticas. Me sentará bien, y me impedirá frente a mà mismo agarrar nunca pretexto alguno para polemizar. En el prefacio de R[onsard] trazaré la historia del sentimiento poético en Francia, exponiendo lo que por ello se entiende en nuestro paÃs, la medida que le es precisa, la calderilla que necesita. En Francia se carece totalmente de imaginación. Si se quiere hacer tragar poesÃa, hay que ser lo bastante hábil para disfrazarla. Luego, en el prefacio del libro de B[ouilhet], volverÃa a tomar esta idea, o más bien la prolongarÃa y harÃa ver cómo es aún posible un poema épico, si quiere uno librarse de cualquier intención de escribir uno. Para terminar, algunas consideraciones sobre lo que puede ser la literatura del porvenir.