Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Es una cosa a la que es preciso que te acostumbres tú, a leer todos los días (como un breviario) algo bueno. A la larga, se infiltra. Yo me he atiborrado a ultranza de La Bruyère, de Voltaire (los cuentos) y de Montaigne. Lo que ha llevado a Bouilhet a su verso de Melanis es el latín, puedes estar segura. Nadie es original en el sentido estricto de la palabra. El talento, como la vida, se transmite por infusión, y hay que vivir en un ambiente noble, adoptar el espíritu de buena compañía de los maestros. No hay mal alguno en estudiar a fondo un genio totalmente diferente del que tiene uno, porque no se puede copiar. La Bruyére, que es muy seco, me ha servido más que Bossuet, cuyos arranques me iban mejor. Tu verso es con frecuencia filosófico o vacío, coloreado a ultranza y un poco enredado. Lee, relee, disecciona, excava en La Fontaine, que no tiene ninguna de esas cualidades ni de esos defectos. No temo, Dios mío, que escribas fábulas.