Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Acabo de releer Grandeza y decadencia de los romanos, de Montes-quieu. ¡Bonito lenguaje, bonito! Acá y allá hay frases tensas como los bÃceps de un atleta, ¡y qué profundidad crÃtica! Pero repito una vez más que hasta nosotros, hasta los muy modernos, no se tenÃa idea de la armonÃa sostenida del estilo. Los quien, los que embrollados unos con otros, aparecen incesantemente en esos grandes escritores. No ponÃan ningún cuidado en las asonancias, su estilo con mucha frecuencia carece de movimiento, y los que tienen movimiento (como Voltaire) son secos como la madera. Ésa es mi opinión. Cuanto más avanzo, menos buenos encuentro a los demás, y a mà mismo.
Adiós, son las dos pasadas; he de levantarme a las siete. Mil tiernos besos por todas partes.
Tuyo. Tu
[Croisset] Martes, una de la madrugada [14-15 de junio de 1853].