Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet El viento pasa por la cima de los bambúes; echa a volar y…
Soberbio. En este punto, en un ambiente tan fuerte, no me gustan las nocturnas gacelas para decir que vienen durante la noche. Es una expresión latina; no importa, es demasiado poético junto a un verso tan auténtico como éste:
El escalofrío del hambre hace palpitar su flanco
En cuanto a los cuarenta y cuatro últimos, son sublimes.
Te ruego que no le comuniques mis impresiones. Ese buen muchacho es demasiado infeliz ahora, sin que se añadan mis críticas. ¿Y tú? Espero La sirvienta; te la devolveré pelada. Será en febrero, sabes, en mi próximo viaje, cuando te daré mi regalito de Año Nuevo. Te envío mil besos. […]
[Croisset] Lunes, una de la madrugada [2 de enero de 1854].