Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Adiós, querida, apoyo la cabeza en tu pecho y me duermo.
[Croisset] Viernes, diez de la noche [18 de septiembre de 1846].
[…] Me gusta mucho la «suculenta perdiz de Rosni» y «el cangrejo de gusto fino que pescan en el Sena»; eso es un error de geografía culinaria; ¡no creo que se pesquen cangrejos en el Sena, en Mantes! No importa, pero lo mejor es esto: «Comimos los dos, etc.», hasta «¡Qué comida, qué atractivo!». Aguardo la laguna con impaciencia. Es el punto más delicado. Siento curiosidad. El final es de bonito tono; pero deberías, al comienzo, tratar de intercalar algo para el inteligente empleado del ferrocarril. El magnetismo que atrae a dos seres ha de ser bien fuerte y bien auténtico, y se desprende de ellos de una manera sin duda irresistible, puesto que se hace comprender incluso por seres que le son extraños.