La tentacion de San Antonio
La tentacion de San Antonio (Y, a una señal de HILARIÓN),
VALENTÍN[63].—(con túnica de tela de plata, la voz silbante y el cráneo puntiagudo): El mundo es la obra de un Dios delirante.
ANTONIO.—(baja la cabeza). ¡La obra de un Dios delirante!…
(Después de un largo silencio):
¿Cómo es eso?
VALENTÍN.—El más perfecto de los seres, de los Eones[64], el Abismo, reposaba en el seno de la Profundidad junto al Pensamiento. De su unión nació la Inteligencia, que tuvo por compañía a la Verdad.
La Inteligencia y la Verdad engendraron el Verbo y la Vida, quienes, a su vez, engendraron al Hombre y la Iglesia; ¡y eso hace ocho Eones!
(Cuenta con los dedos).