Madame Bovary
Madame Bovary Se oÃa llorar a Anastasia. Él le tenÃa afecto a aquella pobre chica. En otro tiempo le habÃa hecho compañÃa durante muchas noches, en los ocios de su viudedad. Era su primera paciente, su más antigua relación en el paÃs.
—¿La has despedido de veras?
—SÃ. ¿Quién me lo impide? —contestó Emma.
Después se calentaron en la cocina mientras les preparaba su habitación. Carlos se puso a fumar. Fumaba adelantando los labios, escupiendo a cada minuto, echándose atrás a cada bocanada.
—Te va a hacer daño —le dijo ella desdeñosamente.
Dejó su cigarro y corrió a beber en la bomba un vaso de agua frÃa.