Madame Bovary
Madame Bovary Estaba con los brazos cruzados sobre las rodillas y, levantando la cara hacia Emma, la miraba de cerca, fijamente. Ella distinguía en sus ojos unos rayitos de oro que se irradiaban todo alrededor de sus pupilas negras a incluso percibía el perfume de la pomada que le abrillantaba el cabello.