Autobiografia - Contra Apion
Autobiografia - Contra Apion Me falta por refutar lo que dice Manetón 31 279acerca de Moisés. Los egipcios consideraban a este hombre admirable y divino, pero quieren apropiárselo por medio de una calumnia inverosímil. Dicen que era uno de los sacerdotes de Heliópolis expulsado de allí a causa de la lepra. En los documentos públicos consta que vivió 280quinientos dieciocho años antes y que condujo a nuestros antepasados desde Egipto hacia la tierra que habitamos en la actualidad. Que no estaba afectado por una enfermedad 281de ese género lo prueban sus propias palabras, pues prohibió a los leprosos permanecer en una ciudad o residir en una aldea; éstos deben errar solos, con los vestidos desgarrados, y a quien los ha tocado o ha vivido bajo su techo lo considera impuro. Incluso, si gracias a los cuidados de la enfermedad 282el leproso recupera la salud, Moisés le prescribe muchas purificaciones: lavar sus manchas en aguas de manantial y rasurarse completamente el cabello. Le ordena también hacer muchos y diversos sacrificios antes de entrar en la Ciudad Santa[115]. Por el contrario, lo natural hubiera sido que si él 283hubiera sido víctima de esta enfermedad, empleara cuidados y sentimientos humanitarios con los que padecían la misma 284desgracia que él. Pero no sólo legisló así sobre los leprosos, sino que incluso los que tienen la mínima mutilación en su cuerpo no tienen derecho a ser sacerdotes[116]. Si un sacerdote en funciones sufre un accidente de este tipo, queda privado 285del cargo. ¿Es verosímil que él haya legislado insensatamente, o que hombres reunidos por semejantes calamidades hayan aceptado unas leyes dictadas contra ellos mismos para su 286vergüenza y perjuicio? Pero, además, Manetón ha transformado el nombre de la manera más inverosímil: se llamaba, dice, Osarsef. Este nombre no tiene nada que ver con el que le da luego. El verdadero nombre quiere decir “el que fue salvado del agua”, pues los egipcios llaman al agua moi[117].