Autobiografia - Contra Apion
Autobiografia - Contra Apion Esto es lo que refiere Queremón. De estos 33 293relatos resulta evidente, pienso yo, que ambos escritores han mentido. Pues si se hubieran apoyado en un hecho real, semejante discrepancia sería imposible: los que cuentan mentiras no escriben de acuerdo con los demás, sino que las inventan como les parece. Según Manetón, el 294deseo del Rey de ver a los dioses fue el origen de la expulsión de los contaminados. Queremón inventa su propia historia: la aparición de Isis en un sueño. Para aquél fue Amenofis 295quien aconsejó al Rey la purificación, para éste, fue Fritobaites. También son muy aproximadas sus estimaciones de la multitud: uno habla de ochenta mil hombres, el otro, de doscientos cincuenta mil. Además, Manetón encierra primero 296a los enfermos en las canteras, luego les da Avaris como residencia y los incita a la guerra contra los otros egipcios, y fue entonces, según él, cuando pidieron ayuda a los jerosolimitanos. Para Queremón, una vez expulsados de Egipto, 297encuentran cerca de Pelusio a trescientas ochenta mil personas abandonadas por Amenofis y, regresando con ellos, atacan 298Egipto, y Amenofis huye a Etiopía. Pero lo más notable es que no ha dicho quiénes eran ni de dónde venían tantos miles de soldados, si eran egipcios o habían llegado de fuera. Tampoco ha explicado el motivo por el que el Rey no había querido llevarlos a Egipto, cuando en lo referente a los leprosos ha sido capaz de imaginar la aparición de Isis. 299Queremón ha unido a José con Moisés, expulsado al mismo tiempo que él, siendo así que murió cuatro generaciones 300antes que Moisés, unos ciento setenta años[119]. Ramsés, hijo de Amenofis, según Manetón, siendo un muchacho, peleó junto a su padre[120] y compartió con él el exilio en Etiopía. Pero de acuerdo con Queremón, había nacido en una cueva después de la muerte de su padre[121] y, más tarde, obtuvo una victoria contra los judíos, que eran aproximadamente dos301cientos mil, y los expulsó a Siria. ¡Qué ligereza! No dice quiénes eran los trescientos ochenta mil hombres y tampoco dice cómo murieron los cuatrocientos treinta mil[122], si cayeron 302en combate o se pasaron al lado de Ramsés. Pero lo más sorprendente es que no es posible saber por él a quiénes da el nombre de judíos, o a cuál de los dos grupos aplica esta denominación, si a los doscientos cincuenta mil leprosos o a 303los trescientos ochenta mil de Pelusio. Sin duda sería una tontería emplear más argumentos en refutar a quienes se refutan por sí mismos. Lo apropiado sería que fueran refutados por otros.