Autobiografia - Contra Apion
Autobiografia - Contra Apion Cuando la ciudad de Jerusalén había sido ya tomada por la fuerza, Tito César me ofreció repetidas veces que tomara todo lo que quisiera de las ruinas de mi patria, y repetía que 418él daba su autorización. Pero yo, una vez perdida mi ciudad natal, no encontrando nada más preciado que pudiera conservar para consuelo de mis desgracias, pedí a Tito la libertad de los prisioneros; también recibí de él <una colección>[122] 419de libros sagrados. Poco después, pedí la liberación de mi hermano y de cincuenta amigos míos, y mi petición fue atendida. Con el permiso de Tito entré en el templo donde estaban encerrados un gran número de prisioneros, mujeres y niños, y rescaté a cuantos amigos y familiares pude reconocer, alrededor de ciento noventa; los liberé sin que pagaran 420rescate, devolviéndolos a su primitiva suerte. Cuando Tito César me envió con Cerealio y mil jinetes a una aldea llamada Técoa[123] para comprobar si el lugar era apropiado para construir una trinchera, de regreso vi a muchos prisioneros que habían sido crucificados, y entre ellos reconocí a tres familiares míos; sentí un gran dolor, y acercándome a 421Tito le hablé de ello llorando. Inmediatamente ordenó que los descolgasen y les dispensaran toda clase de cuidados. Dos murieron mientras los curaban, pero el tercero sobrevivió.