Boulevard
Boulevard El boulevard que Hasley y Luke habían construido juntos nunca había sido un refugio perfecto. Era un espacio lleno de grietas, de tormentas que a veces los unían y otras los separaban, pero en el que ambos aprendieron a ser vulnerables. Sin embargo, llegó un momento en el que incluso ese lugar simbólico no podía contener las batallas que Luke enfrentaba consigo mismo. Ni el amor de Hasley ni su determinación podían salvarlo. Lo que sí pudo hacer fue estar a su lado mientras él tomaba la decisión más difícil: buscar ayuda.
Cuando Luke finalmente aceptó enfrentar sus demonios, no fue una victoria inmediata. Fue un proceso arduo, lleno de caídas y tropiezos que pusieron a prueba su fortaleza y la paciencia de Hasley. Las noches en las que él luchaba contra sus adicciones eran como navegar a ciegas en un mar agitado. A veces, el peso de todo parecía demasiado, pero Luke seguía avanzando, paso a paso, y Hasley lo acompañaba, no como su salvadora, sino como un faro en la distancia.
—Gracias por no rendirte conmigo —le dijo Luke una tarde, mientras ambos caminaban por el parque donde tantas veces se habían enfrentado a sus miedos.
—No fue por ti, Luke. Fue porque creía en lo que podías ser —respondió Hasley, con una sinceridad que lo dejó en silencio.