Boulevard
Boulevard El mundo de Luke era una contradicción andante: peligroso, adictivo y desgarradoramente sincero. Hasley lo había visto caer en un abismo de decisiones impulsivas, noches eternas y sustancias que prometían olvidar pero que solo lo hundían más. Sin embargo, cada vez que él sonreía, había un destello de lo que podría ser, una versión de sí mismo que tal vez, solo tal vez, aún podía salvarse.
Luke no era solo el chico problemático que los demás veían; había en él un dolor profundo, una lucha contra un pasado que lo perseguía y contra un presente que amenazaba con consumirlo. Hasley lo veía, lo sentía, y aunque sabía que acercarse a su mundo era jugar con fuego, no podía mantenerse al margen.
Era una noche fría cuando se encontraron en el parque cerca de la escuela. El lugar estaba desierto, salvo por ellos y el crujir de las hojas bajo sus pies. Luke, con una chaqueta de cuero que parecía demasiado delgada para el clima, encendió un cigarrillo y lo sostuvo entre sus dedos mientras exhalaba el humo hacia el cielo.
—¿Por qué sigues viniendo? —preguntó, sin mirarla, su tono neutral, casi casual, pero con un filo de vulnerabilidad escondido.
—¿Qué quieres decir? —respondió Hasley, abrazándose a sí misma para protegerse del frío.