Amor redentor
Amor redentor Los años en el orfanato endurecieron a Sara, quien ahora respondía al nombre que le habían dado los demás: Ángela. Era un nombre que sonaba irónico entre las paredes grises del lugar, donde la pureza se había marchitado junto con las risas. Desde joven, aprendió que el mundo no ofrecía nada gratis. Cada mirada, cada palabra amable, cada oportunidad tenía un precio, y Ángela supo cómo pagarlo. Con belleza, astucia y un muro impenetrable en el corazón, construyó una nueva identidad, una que nunca mostraría debilidad.
Cuando cumplió dieciocho años, el orfanato ya no podía retenerla. La enviaron al mundo con nada más que una bolsa de ropa usada y una nota de despedida sin nombre. En su camino hacia la ciudad, conoció a Duke, un hombre con una sonrisa afilada como un cuchillo y promesas tan dulces como veneno. —Eres especial, Ángela. Lo veo en tus ojos. Eres exactamente lo que estoy buscando.
Sus palabras eran un anzuelo, y ella, hambrienta de independencia, mordió el cebo. Duke le ofreció una salida de la pobreza, pero no fue la salvación que ella esperaba. En lugar de una vida de libertad, Ángela se encontró atrapada en un ciclo de deudas emocionales y físicas, trabajando en burdeles que se disfrazaban de teatros y salones. Allí, su belleza era su mayor arma, pero también su condena.
