Herejes de Duna
Herejes de Duna El nombre de las Honoradas Matres cayó como un golpe en la sala. Estas mujeres, surgidas de la Dispersión, no solo eran violentas, sino impredecibles. Sus tácticas brutales y su ambición ilimitada ya habían destruido planetas enteros.
—No solo se trata de Sheeana —dijo Taraza, su tono más bajo pero cargado de significado. —El ghola de Duncan Idaho también es una pieza clave.
—¿Crees que podremos controlarlo a ambos? —preguntó Odrade.
Taraza respondió con un susurro que apenas se escuchó: —No tenemos otra opción.
Mientras tanto, Schwangyu intensificaba sus movimientos en Gammu. Sus espías seguían cada paso de Lucilla y el ghola, buscando cualquier señal de debilidad.
—Taraza está jugando con fuego —dijo Schwangyu a su círculo más cercano. —El proyecto ghola y esta niña de Rakis nos conducirán al desastre.
Uno de sus seguidores, un hombre de expresión tensa, inclinó la cabeza. —¿Y qué sugieres?
Schwangyu apretó los labios. —Si Taraza no abandona este camino, tendremos que tomar medidas.