La asistenta te vigila (La asistenta 3)
La asistenta te vigila (La asistenta 3) Millie cayó al suelo, cubriendo su cabeza con las manos. James intentó resistirse, pero en cuestión de segundos lo inmovilizaron. Uno de los hombres se giró hacia Millie.
—No deberÃas haber encontrado esa caja. Ahora estás en peligro tanto como él.
Todo lo que Millie habÃa creÃdo saber estaba en llamas, como la cabaña que dejaron atrás. Y lo peor era que la verdad apenas comenzaba a salir a la superficie.
El cuarto estaba oscuro, iluminado apenas por un débil rayo de luz que se filtraba a través de las rendijas de la puerta. Millie estaba sentada, atada a una silla, con las manos temblando por el dolor de las cuerdas que cortaban su piel. Frente a ella, James estaba igual, su cabeza gacha y una mancha de sangre en la sien.
—¿Qué está pasando? —susurró Millie, su voz apenas un hilo.
James levantó la mirada lentamente, su rostro pálido y lleno de culpa. —Te lo advertÃ… te dije que no escarbaras.
Antes de que pudiera responder, la puerta se abrió de golpe. La figura que entró era alta, vestida con un traje negro impecable, y su presencia llenaba el aire de un frÃo paralizante. Sus ojos eran oscuros y vacÃos, como si pudieran mirar directamente dentro de ella.
