Caso de curación hipnótica
Caso de curación hipnótica En el acto intenté producir la hipnosis, haciendo fijar a la paciente sus ojos en los míos y sugiriéndole los síntomas del sueño. A los tres minutos yacía la enferma en su lecho, con la tranquila expresión de un profundo reposo, sirviéndome entonces de la sugestión para contradecir todos sus temores y todas las sensaciones en las que dichos temores se fundaban: «No tenga usted miedo; será usted una excelente nodriza y el niño se criará divinamente. Su estómago marcha muy bien; tiene usted un gran apetito y está deseando comer», etc. La enferma continuó durmiendo cuando la abandoné por breves instantes, y al despertarla mostró una total amnesia con respecto a lo sucedido durante la hipnosis. Antes de marcharme hube aún de rechazar una observación del marido sobre el peligro de que la hipnosis perturbarse para siempre los nervios de su mujer.
