El porvenir de una ilusión
El porvenir de una ilusión El espÃritu cientÃfico crea una actitud particular ante las cosas de este mundo. Ante las cosas de la religión se detiene un poco, vacila y acaba por traspasar también los umbrales. En este proceso no hay detención alguna; cuanto más asequibles se hacen al hombre los tesoros del conocimiento, tanto más se difunde su abandono de la fe religiosa, al principio sólo de sus formas más anticuadas y absurdas, pero luego también de sus premisas fundamentales. Los americanos son los únicos que se han mostrado aquà plenamente consecuentes, procesando y condenando a los defensores de las teorÃas darvinianas[2]. Fuera de estos incidentes, la transición va desarrollándose sin rebozo, con absoluta sinceridad.