La interpretación de los sueños
La interpretación de los sueños Expondré aquà un segundo ejemplo de este género. Un sobrino mÃo de veintidós meses, recibió el encargo de felicitarme el dÃa de mi cumpleaños y entregarme como regalo un cestillo de cerezas, fruta rara aún en esta época. Su cometido le debió de parecer harto penoso de cumplir, pues señalado el cestillo, se limitaba a repetir: «Dent(r)o hay cerezas», sin que por nada del mundo se decidiese a entregármelo. Obligado a ello, supo después hallar una compensación. Hasta aquel dÃa solÃa contar todas las mañanas que habÃa soñado con el «soldado blanco», un oficial de la Guardia imperial que le inspiró una gran admiración un dÃa que le vio por la calle; pero al dÃa siguiente a mi cumpleaños se despertó diciendo alegremente: «Ge(r)mán, comido todas las cerezas», afirmación que no podÃa hallarse fundada sino en un sueño.
Ignoro con qué soñarán los animales. Un proverbio parece, sin embargo, saberlo, pues pregunta: «¿Con qué sueña el ganso?», y responde: «Con el maÃz». Toda la teorÃa que atribuye al sueño el carácter de realización de deseos se halla contenida en estas dos frases.