La interpretación de los sueños
La interpretación de los sueños
Lo que no sospecho aún es para qué habré podido establecer una tal comparación, contra la que todo en mà se rebela, aunque he de reconocer que no pasa de ser harto superficial, pues mi tÃo José era un delincuente, y R. es un hombre de conducta intachable. Sin embargo, también él ha sufrido los rigores de la Ley por haber atropellado a un muchacho, yendo en bicicleta. ¿Me referiré acaso en mi sueño a este delito? SerÃa llevar la comparación hasta lo ridÃculo. Pero recuerdo ahora una conversación mantenida hace unos dÃa con N., otro de mis colegas, y que versó sobre le mismo tema de la detallada en la información preliminar. N., al que encontré en la calle, se halla también propuesto para el cargo de profesor, y me felicitó por haber sido objeto de igual honor; felicitación que yo rechacé, diciendo: «No sé por qué me da usted la enhorabuena conociendo mejor que nadie, por experiencia propia, el valor de tales propuestas.» A estas palabras mÃas, bromeando, repuso N.: «¿Quién sabe? Yo tengo quizá algo especial en contra mÃa. ¿Ignora usted acaso que fui una vez objeto de una denuncia? Naturalmente, se trataba de una vulgar tentativa de chantaje, y todavÃa me costó Dios y ayuda librar a la denunciante del castigo merecido. Pero ¿quién me dice que en el Ministerio no toman este suceso como pretexto para negarme el tÃtulo de profesor? En cambio, a usted no tienen «pero» que ponerle.»