La interpretación de los sueños
La interpretación de los sueños Cuando los estÃmulos nerviosos externos y los somáticos internos son lo bastante intensos para conquistar la consideración psÃquica, proporcionan -siempre que su resultado sea un sueño y no la interrupción del reposo- una firme base de sustentación para la formación de sueños, pues pasan a constituir, en el contenido onÃrico, un nódulo para el que es buscada luego una realización de deseos correspondientes, en forma análoga a como lo son, según vimos antes, las representaciones intermedias entre dos estÃmulos onÃricos psÃquicos. Hasta este punto puede, pues, afirmarse que en cierto número de sueños depende el contenido onÃrico del elemento somático, e incluso resulta que en este caso extremo es despertado, a los fines de la formación del sueño, un deseo no actual. Pero el sueño no puede hacer otra cosa que representar un.deseo como realizado en una situación y, por lo tanto, se halla en cada caso ante la labor de buscar qué deseo puede ser representado como realizado por la sensación del momento actual, aunque el material actual dado sea de carácter penoso o doloroso, no por ello deja de ser aprovechable para la formación de un sueño. La vida anÃmica dispone también de deseos cuya realización produce displacer, cosa que a primera vista parece contradicción, pero que se explica por la existencia de dos instancias psÃquicas y de una censura situada entre ambas. Como ya hemos visto, existen en la vida anÃmica deseos reprimidos que pertenecen al primer sistema y a cuya realización se resiste el segundo. No quiere esto decir que tales deseos existieran antes del proceso represivo y quedaran luego destruidos por el mismo, nada de eso; la teorÃa de la represión afirma que tales deseos reprimidos existen todavÃa, aunque al mismo tiempo exista también una coerción que pesa sobre ellos. la disposición psÃquica para que tales deseos reprimidos lleguen a una realización permanece conservada e intacta. Mas cuando tal realización permanece conservada e intacta. Mas cuando tal realización llega a cumplirse, el vencimiento de la resistencia que a ello oponÃa el segundo sistema (capaz de consciencia) se exterioriza como displacer. Para terminar estas consideraciones añadiremos que cuando durante el reposo surgen sensaciones de carácter displaciente, emanadas de fuentes somáticas, es utilizada esta constelación por la elaboración onÃrica para representar -con mayor o menor severidad de la censura- un deseo hasta entonces reprimido.