La interpretación de los sueños
La interpretación de los sueños Por lo que hasta ahora he podido ver, la división de un sueño en dos partes desiguales no significa siempre la existencia de una relación causal entre las ideas correspondientes a cada una de las mismas. Con gran frecuencia, parece como si en ambos sueños fuese representado el mismo material desde dos diferentes puntos de vista. Esto es lo que sucede seguramente en aquellas series de sueños sucesivos de una misma noche, que terminan en una polución, y a través de los cuales va conquistándose la necesidad somática, una expresión cada vez más clara. Puede también suceder que los dos sueños proceden de centros distintos del material onírico, cruzándose sus contenidos, de manera que uno de ellos presenta como centro aquello que en el otro actúa como indicación, y recíprocamente. En cambio, existen otros casos en los que la división en un breve sueño preliminar y un más extenso sueño ulterior significa realmente la existencia de una relación causal entre ambos fragmentos. El segundo procedimiento de representación a que antes nos referimos es puesto en práctica cuando el material dado presenta una menor amplitud, y consiste en que una imagen onírica -de una persona o de una cosa-queda transformada en otra. Pero sólo cuando vemos desarrollarse en el sueño esta transformación es cuando podemos afirmar la existencia de la relación causal, y no, en cambio, cuando observamos simplemente que en lugar de una imagen ha surgido otra. Dijimos antes que los dos procedimientos empleados por el sueño para representar la relación causal venían a ser, en el fondo, una misma cosa. Ambos representan, efectivamente la causación por una sucesión. El primero, por la sucesión de los sueños, y él segundo, por la transformación inmediata de una imagen en otra. De todos modos, lo general es que la relación causal no obtenga representación especial alguna, quedando envuelto en la obligada sucesión de los elementos del proceso onírico.