La interpretación de los sueños
La interpretación de los sueños Derecha e izquierda deben ser siempre interpretadas -según Stekel- en un sentido ético. El camino de la derecha (el camino derecho) significa siempre el camino del Derecho, y, en cambio, el izquierdo, el del delito. De este modo puede el segundo representar la homosexualidad, el incesto y la perversión, y el primero, el matrimonio y el comercio sexual con una mujer, etc. Todo esto considerado siempre desde el punto de vista de la moral individual del soñador (l. c., página 466). Los parientes, en general, desempeñan casi siempre en el sueño el papel de genitales. Por mi parte, no he comprobado esta afirmación sino con respecto al hijo, a la hija y a la hermana menor, o sea dentro del sector de aplicación del «pequeño». En cambio, hemos reconocido, en ejemplos indubitables, que las hermanas son símbolo de los senos y los hermanos el de otros hemisferios más voluminosos. El no alcanzar un coche que parte sin nosotros es interpretado por Stekel como representación del sentimiento que el sujeto experimenta ante la diferencia de su edad con la de una persona deseada (pág. 479). El equipaje con el que viajamos es la carga de pecados que nos abruma (ibíd.). Pero precisamente esta imagen se demuestra también con frecuencia como un innegable símbolo de los propios genitales. Stekel ha atribuido, asimismo, significaciones simbólicas fijas a los números que a veces surgen en nuestros sueños; pero estas interpretaciones no nos parecen ni muy seguras ni de una validez general, aunque tengan que ser reconocidas como verosímiles en muchos casos. Sin embargo, el número tres es un comprobado símbolo de los genitales masculinos. Una de las generalizaciones establecidas por Stekel se refiere a la significación de doble sentido de los símbolos genitales. «¡Cuáles serán los símbolos que -por poco que la fantasía lo permita- no puedan ser empleados tanto en el sentido masculino como en el femenino!» La frase intercalada disminuye, desde luego, la seguridad de la afirmación, pues sucede precisamente que no siempre permite la fantasía tal empleo distinto. De todos modos, no creo innecesario hacer constar que, según mi experiencia en la materia, la afirmación general de Stekel queda rotundamente contradicha por la existencia de una gran diversidad. A más de aquellos símbolos que tan pronto representan los genitales masculinos como los femeninos, hay otros que corresponden predominantemente o casi de un modo exclusivo a un solo sexo, y otros de los que sólo es conocida la significación masculina o la femenina. La fantasía no permite, en efecto, el empleo de objetos y armas duros y alargados como símbolos de los genitales femeninos, ni el de huecos (estuches, cajas, cajones, etc.) como símbolos de los masculinos.