La interpretación de los sueños
La interpretación de los sueños La influencia de los estímulos somáticos orgánicos sobre la formación de los sueños es casi generalmente aceptada en la actualidad. En cambio, sobre la naturaleza de la relación existente entre ambos factores se han establecido hipótesis muy diversas y con frecuencia harto oscuras. De la teoría de los estímulos somáticos surge la especial labor de la interpretación onírica; esto es, la de reducir el contenido de un sueño a los estímulos orgánicos causales, y si no aceptamos las reglas de interpretación fijadas por Scherner, nos hallamos con frecuencia ante el hecho embarazoso de que fuera del contenido mismo del sueño no encontramos indicio alguno de una fuente orgánica de estímulos. Lo que sí se ha observado es una cierta coincidencia en la interpretación de varios sueños a los que, por retornar con casi idéntico contenido en un gran número de personas, se ha calificado de «típicos». Son éstos los tan conocidos sueños en que caemos desde una altura, se nos desprenden los dientes, volamos o nos sentimos avergonzados de ir desnudos o mal vestidos. Este último sueño procedería sencillamente de la percepción, hecha durante el reposo, de que hemos rechazado las sábanas y yacemos desnudos sobre el lecho. El sueño de perder los dientes es atribuido a una excitación bucal no necesariamente patológica, y aquel otro en que volamos constituye, según Strümpell -de acuerdo en este punto con Scherner-, la adecuada imagen elegida por el alma para interpretar el quantum de excitación emanado de los lóbulos pulmonares en el movimiento respiratorio cuando la sensibilidad epidérmica del tórax ha descendido ya simultáneamente hasta la inconsciencia. Esta última circunstancia generaría la sensación enlazada a la representación del flotar. El sueño de caer desde una altura es ocasionado por el hecho de que, existiendo una inconsciencia de la sensación de presión epidérmica, separamos un brazo del cuerpo o estiramos una pierna, movimiento con el que se hace de nuevo consciente dicha sensación, siendo este paso de la misma a la consciencia lo que toma cuerpo psíquicamente como sueño de caída Strümpell, pág. 118). La debilidad de estos plausibles intentos de explicación reside claramente en que, sin mayor fundamento, arrebatan a la percepción psíquica o acumulan a ella grupos enteros de sensaciones orgánicas, hasta lograr constituir la constelación favorable al esclarecimiento buscado. Más adelante tendremos ocasión de volver sobre los sueños típicos y su génesis.