Lo inconsciente
Lo inconsciente Si en la esquizofrenia consiste esta fuga en la sustracción de la carga instintiva de aquellos elementos que representan a la presentación inconsciente del objeto, puede parecernos extraño que la parte de dicha representación correspondiente al sistema Prec. —las representaciones verbales a ella correspondientes— haya de experimentar una carga más intensa. Sería más bien de esperar que la representación verbal hubiera de experimentar, por constituir la parte preconciente, el primer impacto de la represión, resultando incapaz de carga una vez llegada la represión a las «presentaciones de cosa» inconscientes. Esto parece difícilmente comprensible, pero se explica en cuanto reflexionamos que la carga de la representación verbal no pertenece a la labor represiva, sino que constituye la primera de aquellas tentativas de restablecimiento o de curación que dominan tan singularmente el cuadro clínico de la esquizofrenia. Estos esfuerzos aspiran a recobrar el objeto perdido y es muy probable que con este propósito tomen el camino hacia el objeto pasando por la parte verbal del mismo. Pero al obrar así tienen que contentarse con las palabras en lugar de las cosas. Nuestra actividad anímica se mueve generalmente en dos direcciones opuestas: partiendo de los instintos a través del sistema Inc., hasta la actividad del pensamiento consciente, o por un estímulo externo, a través de los sistemas Cc. y Prec., hasta las cargas Inc. del yo y de los objetos. Este segundo camino tiene que permanecer transitable, a pesar de la represión, y se halla abierto, hasta un cierto punto, a los esfuerzos de la neurosis por recobrar sus objetos. Cuando pensamos abstractamente, corremos el peligro de desatender las relaciones de las palabras con las «presentaciones de cosa» inconscientes, y no puede negarse que nuestro filosofar alcanza entonces una indeseada analogía de expresión y de contenido con la labor mental de los esquizofrénicos. Por otro lado, podemos decir que la manera de pensar de los esquizofrénicos se caracteriza por el hecho de manejar cosas concretas como abstractas.