Los actos obsesivos y las prácticas religiosas
Los actos obsesivos y las prácticas religiosas El análisis de los actos obsesivos nos ha procurado ya un atisbo de la causa de los mismos y de la concatenación de sus motivos. Puede decirse que el sujeto que padece obsesiones y prohibiciones se conduce como si se hallara bajo la soberanÃa de una consciencia de culpabilidad, de la cual no sabe, desde luego, lo más mÃnimo. Trátese, pues, de una consciencia inconsciente de culpa, por contradictorios que parecen los términos de semejante expresión. Esta consciencia de culpabilidad tiene su origen en ciertos acontecimientos psÃquicos precoces, pero encuentra una renovación constante en la tentación reiterada en cada ocasión reciente y engendra, además, una expectación angustiosa que acecha de continuo una expectación de acontecimientos desgraciados, enlazada, por el concepto del castigo, a la percepción interior de la tentación.
Al principio de la formación del ceremonial, el enfermo tiene aún consciencia de que ha de hacer necesariamente esto o aquello si no quiere que le ocurra una desgracia, y por lo regular, todavÃa se hace presente a su consciencia cuál es la desgracia temida. La relación, siempre demostrada, entre la ocasión en la que surge la angustia expectante y el contenido con el cual amenaza, se oculta ya al enfermo. AsÃ, pues, el ceremonial se inicia como un acto de defensa o de aseguramiento, como una medida de protección.