Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis [24-1-1895][198]
PARANOIA
La idea delirante se encuentra situada en psiquiatría junto a las ideas obsesivas, como trastorno puramente intelectual, y la paranoia se encuentra junto a la insania obsesiva, en su calidad de psicosis intelectual. Si las ideas obsesivas pueden ser reducidas a trastornos afectivos y su fuerza atribuida a un conflicto, entonces idéntica concepción ha de ser aplicable también a las ideas delirantes, las que serán asimismo consecuencias de trastornos afectivos que deben su fuerza a un proceso psicológico. Los psiquiatras suelen sustentar la opinión contraria, mientras que el profano se inclina a atribuir la locura a vivencias psíquicas trastornantes. «Quien no pierde la razón por ciertas cosas, ninguna razón tiene que perder[199]».
Ahora bien: la paranoia crónica, en su forma clásica, es efectivamente un modo patológico de defensa, como la histeria, la neurosis obsesiva y la confusión alucinatoria. Uno se vuelve paranoico por cosas que no tolera, supuesto que posea la predisposición psíquica particular para ello.
¿En qué consiste esta disposición? En la tendencia a aquello que constituye la característica psíquica de la paranoia, como lo ilustraremos por medio de un ejemplo.
