Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis 2. Idea obsesiva. Tampoco aquà la idea intolerable es admitida a la asociación [con el yo]. El afecto se conserva; pero el contenido es sustituido.
3. Confusión alucinatoria. La totalidad de la idea intolerable —tanto su afecto como su contenido— es excluida del yo, lo que sólo es posible al precio de un desprendimiento parcial del mundo exterior. El sujeto recurre a las alucinaciones porque éstas son gratas al yo y prestan apoyo a la defensa.
4. Paranoia. En oposición directa al caso anterior, el contenido, tanto como el afecto de la idea intolerable, se conservan, pero son proyectados al mundo exterior. Las alucinaciones, que ocurren en algunas formas, son hostiles al yo, no obstante lo cual apoyan la defensa.
En las psicosis histéricas, por el contrario, son precisamente las ideas rechazadas las que adquieren predominio. Pueden adoptar el tipo paroxÃstico o el de état secondaire[206]. Las alucinaciones son hostiles al yo.