Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 1-3-96.
He leÃdo tu manuscrito sin interrupción. Me gusto enormemente su sencilla seguridad, la forma natural y casi sobrentendida, en la que cada tema se vincula con el siguiente, su modesta manera de exponer los más preciosos tesoros y —last not least[279]— el cúmulo de perspectivas que abre a nuevos enigmas y a nuevas explicaciones. Además, lo he leÃdo primero como si me estuviese destinado exclusivamente. No hallarás anotaciones con lápiz rojo, salvo una: no habÃa ninguna necesidad de hacerlas. Me disculparás por no haber cotejado nuevamente las historias clÃnicas[280].
