Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis 17-1-97.
Es evidente que te diviertes con el maremágnum que tengo en la cabeza, de modo que seguiré comunicándote cuanto en él halle de nuevo. Sigo teniendo una opinión muy alta de mi determinación de las psicosis y espero exponerte próximamente el material que le corresponde… A propósito, ¿qué me dices de ese comentario según el cual mi flamante prehistoria de la histeria ya habría sido archiconocida y publicada, aunque hace de esto varios siglos? ¿Recuerdas que siempre insistí en que la teoría medieval de la posesión, sustentada también por los fueros eclesiásticos, sería idéntica con nuestra teoría del cuerpo extraño y de la escisión de la consciencia? Pero ese diablo que se posesionaba de sus míseras víctimas, ¿por qué fornicaba siempre con ellas y de tan repugnantes maneras? ¿Por qué esas confesiones arrancadas bajo tormento son tan similares a las que mis pacientes me cuentan en el tratamiento psicológico? Próximamente habré de dedicarme un poco a la literatura respectiva. Por otra parte, las crueldades contribuyen a aclarar algunos síntomas de la histeria que hasta ahora resultaban enigmáticos. ¡Esos alfileres que salen a la luz por las vías más singulares, esas agujas con las cuales se hacen desgarrar los senos tantas pobres enfermas, y que son invisibles a los rayos X, aunque aparezcan bien claras en las historias de seducción!…
