Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Martes, 12-6-97.
Tu carta me ha divertido mucho, en particular tus comentarios sobre mi flamante tÃtulo. Espero que en nuestro próximo congreso me titules Herr Professor. Tengo el propósito de ser un caballero como todos los otros caballeros. La verdad es que andamos de la mano en nuestros padecimientos, pero no en nuestras obras. Nunca imaginé nada semejante a este perÃodo de parálisis intelectual que estoy pasando. Cada lÃnea que escribo me significa una tortura. Tú, en cambio, vuelves a estar en pleno florecimiento; pero por más que abro de par en par todas las puertas de mis sentidos, no comprendo nada; en todo caso, espero con ansias nuestro próximo congreso. Supongo que será en Aussee y en agosto[387]….
En Aussee conozco un bosque maravilloso, lleno de helechos y de hongos, en el que habrás de revelarme los secretos del mundo de los animales inferiores y de los niños. Nunca me he sentido tan atónico y embobado ante tus comunicaciones, pero espero que seré el primero en oÃrlas y que, en lugar de un breve artÃculo, nos obsequiarás dentro de un año con un pequeño libro que resuelva todos los secretos orgánicos, reduciéndolos a perÃodos de 28 y de 23.
