Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 28-6-92.
Mi querido amigo:
… El motivo por el cual te escribo[126] es que Breuer ha consentido en la publicación conjunta y completa de la teorÃa de la abreacción y de nuestros demás trabajos sobre la histeria. Una parte de ellos[127], que en un principio quise escribir solo, ya se encuentra lista, y en otras circunstancias no habrÃa vacilado en enviártela.
El lote de Charcot[128] que hoy te remito es bastante satisfactorio, pero contiene varios exasperantes errores de acentuación y de ortografÃa en las pocas palabras francesas citadas, que escaparon a la corrección. ¡IncreÃble descuido!
Me entero de que estás a punto de recibir una visita retribuida[129]. Espero que tengas la amabilidad de insinuarme con qué artÃculo puedo contribuir a la instalación de tu nuevo hogar, en testimonio de las más cordiales felicitaciones mÃas y de mi mujer.
Afectuosos saludos para ti, para tu Ida y para sus padres, que me recibieron con tan inmerecida amabilidad.
