Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis 31-10-97.
… Los negocios andan tan mal por aquí que, según creo, nos esperan tiempos muy difíciles, como, por otra parte, ya corren desde hace mucho en otros sectores. Como dispongo de tiempo libre en demasía, decidí tratar dos casos gratuitamente, que, agregados a mi propia persona, representan tres análisis no remunerativos.
Mi propio análisis sigue siendo el principal objeto de mi interés. Todo está todavía muy confuso, incluso la índole misma de los problemas; pero al mismo tiempo tengo la reconfortante sensación de que no tendría más que echar la mano a mi despensa para sacar oportunamente cuanto necesite. Lo más desagradable son los propios estados de ánimo que a menudo velan totalmente la realidad. Tampoco la excitación sexual le sirve ya de nada a una persona como yo. Con todo sigo lleno de entusiasmo, aunque por el momento los resultados brillan por su ausencia.
¿Crees que las palabras pronunciadas por los niños al dormir forman parte de sus sueños? De ser así, puedo presentarte el último de los sueños desiderativos: Annerl [Anita], de un año y medio, pasó un día de ayuno en Aussee por haber vomitado a la mañana, lo que atribuimos a un empacho con frutillas. Por la noche recita en sueños todo un menú: «¡Fesas, fambuesas, paqueques, mudín!» Quizá ya te lo haya contado antes[416].
