Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 9-10-98.
… Mis estados de ánimo, mis facultades crÃticas, mis reflexiones, en suma todas mis actividades mentales accesorias, han quedado enterradas bajo una avalancha de pacientes que hace una semana se me vino encima. No estando preparado para todo esto y un poco malcriado por las vacaciones, en un primer momento me sentà como apaleado, pero ya me repuse, aunque no me queda la menor energÃa para ninguna otra cosa. Tengo todas mis fuerzas concentradas en la labor con mis pacientes. Después de dos breves visitas a domicilio comienzo mis tratamientos a las nueve, prosiguiéndolos sin interrupción hasta la una y media; luego viene una pausa de tres a cinco, para atender el consultorio, que está vacÃo unos dÃas y otros repleto; de cinco a nueve, más tratamientos. Cuento, sin lugar a dudas, con un nuevo caso más, con el cual alcanzaré de diez a once sesiones diarias de psicoterapia. Naturalmente, por la noche quedo mudo y medio muerto. Los domingos, empero, los tengo casi libres. Doy vueltas y desplazo las cosas en mi mente; las pruebo y las modifico aquà y allá, y no carezco, en absoluto, de alguna nueva pista. En caso de que me tope con algo, no tardarás en enterarte. La mitad de mis actuales pacientes son hombres de todas las edades, desde los catorce hasta los cuarenta y cinco años…
