Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis 5-12-98.
… La literatura (sobre los sueños) que estoy leyendo me tiene reducido a un estado de absoluta imbecilidad. Leer es el terrible castigo impuesto a todo el que pretende escribir. Le sustrae a uno todo lo propio, al punto que a menudo ya ni recuerdo qué hay de nuevo en lo que me propongo exponer, aunque todo ello sea nuevo. La lectura se extiende interminablemente y hasta ahora no alcanzo a ver su fin. Pero basta de eso. He conmemorado la redención de nuestro querido C. F. Meyer adquiriendo los volúmenes que me faltaban: Hutten, Pescara, El santo[486]. Creo que mi entusiasmo por él es ahora igual al tuyo. Me fue difícil arrancarme a la lectura de Pescara. Quisiera saber algo de su vida y del orden en que escribió sus obras, pues lo considero imprescindible para la interpretación.
Me alegro mucho de que estés nuevamente bien y de que te dediques a forjar planes como yo hago «programas». Los dolores se olvidan pronto.
¡Hasta la vista, pues, en nuestra próxima reunión! Entre tanto, cambiaremos algunas cartas y probablemente aún recibas en Berlín unas insignificantes separatas mías…
