Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 27-10-99.
Te agradezco las amables palabras con que me acusas recibo de mi libro de los sueños. Hace mucho que estoy en paz con ese asunto y ahora sólo aguardo su destino con… resignada curiosidad. Si no llegó a tus manos puntualmente, para tu cumpleaños, como yo me lo había propuesto, ello se debe a la inesperada circunstancia de que el correo no quiso aceptarlo sino como encargo. Habíamos calculado su llegada enviándolo como pieza certificada, y así quizá te alcance demasiado tarde, aunque para otros destinatarios aún sería demasiado temprano. Por lo demás, todavía no ha sido distribuido y nuestros dos ejemplares son los únicos que hasta ahora han salido a luz.
En cuanto a los otros cinco libros que me propongo publicar, es evidente que tendremos que dejarles su tiempo: todo un período de vida, suficiente material, ideas, el alejamiento de las perturbaciones más molestas y Dios sabe cuántas otras cosas harán falta, además de algún que otro enérgico empujón de «cierta parte amiga». Por ahora el hilo se ha vuelto a romper, y de ahí también la falta de respuesta a tu pregunta. Estoy buscando el punto de ataque más conveniente. También en el terreno de la sexualidad los fenómenos patológicos suelen ser formaciones transaccionales, inaptas para su resolución…
