Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 12-2-1900.
Si actualmente suelo reprimir mi necesidad de un más frecuente intercambio de ideas contigo, ello se debe al deseo de evitarte mis lamentos y mis quejas, precisamente ahora, cuando te hallas bajo la influencia de la persistente enfermedad de tu madre…
Casi me avergüenzo de escribirte únicamente sobre mà mismo. Hay muchas cosas que podrÃa contarte; pero no acierto a escribirlas.
Mi actividad médica aumentó un tanto durante la última semana. La época en la cual veÃa un solo paciente en cinco tardes de consulta (¡uno sólo en las cinco tardes!) parece haber quedado atrás. Hoy hasta he comenzado un nuevo tratamiento, aunque todavÃa no sé, desde luego, si durará. También la opresión de mi estado de ánimo ha cedido hoy. Si pudiera contarte alguna vez a cuántas alteraciones debo someter todavÃa mis ideas, es decir, cuántos errores encuentro aún que corregir y cuánto pesa todo eso sobre mÃ, es probable que te mostrarÃas más indulgente para con mis fluctuaciones neuróticas, en particular si tomaras en cuenta además todas mis preocupaciones económicas…
