Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 12-6-1900.
Hemos tenido visitas de la familia. Mi hermano mayor, Emanuel, llegó aquí la víspera de Pentecostés con su hijo menor, Sam, que ya es un hombre de más de treinta y cinco años; se quedaron hasta el miércoles por la noche. Fue un gran placer tenerlo aquí, pues es una magnífica persona, fresco y mentalmente inquieto, a pesar de sus sesenta y ocho o sesenta y nueve años, y siempre ha significado mucho para mí. De aquí se fueron a Berlín, donde está ahora el cuartel central de la familia…
Por lo demás, la vida en Bellevue es muy agradable para todos. Las mañanas y las noches son deliciosas; después de las lilas y del laburno, las acacias y el jazmín perfuman ahora el aire. Las rosas silvestres están en flor, y me parece como si todo esto hubiese ocurrido de pronto.
¿Crees que en esta casa podrá leerse algún día una placa de mármol que diga así?:
Aquí, el 24 de julio de 1895
se le reveló al doctor Sigmund Freud
el enigma de los sueños[557].
