Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 4-7-1901.
Me preguntas tantas cosas que ésta habrá de ser una larga carta de respuesta, de modo que le dedicaré mi hora de consulta.
Aún no podría decirte a ciencia cierta hacia dónde nos dirigimos. Después de los múltiples planes fracasados, hemos dado con algo imprevisto que probablemente se confirmará. Pasé los dos días de fiesta, a fines de junio, con mamá y Minna[571] en Reichenhall, quedando encantado con el villorrio, después de una excursión en coche al vecino Thumsee; las rosas de los Alpes se extienden hasta la misma carretera, un pequeño lago verde, magníficos bosques en todo su contorno, llenos de frutillas, flores y —según espero— también de hongos. Quedé tan prendado que averigüé si no se podría parar en la única posada de la localidad. En efecto, este año toman huéspedes por primera vez, ya que el dueño, un médico y terrateniente de Bad Kirchberg, que solía vivir allí, acaba de fallecer. Así, estamos negociando con Reichenhall y probablemente lleguemos a un acuerdo…
