Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Parálisis histéricas debía de haber aparecido ya hace tiempo; probablemente se publique en la entrega de agosto; se trata de un artículo muy breve[152]…. Quizá recuerdes que ya pensaba en ese tema cuando tú eras mi alumno y que entonces lo expuse en mis clases[153]. No necesito molestarte más con las neurosis: ahora veo tantas neurastenias, que durante los dos o tres años venideros podré limitar el trabajo a mi propio material[154]. Esto no significa que dé por disuelta nuestra colaboración, pues en primer término espero que me expliques desde tu propio punto de vista el mecanismo fisiológico de mis comprobaciones clínicas; segundo, quiero conservar el derecho de acudir a ti con todas mis teorías y comprobaciones sobre la neurosis, y tercero, sigo poniendo mis esperanzas en ti como en el Mesías que ha de resolver mediante un perfeccionamiento técnico el problema que yo planteo[155].
Tus trabajos sobre el reflejo nasal no han sido en vano: tú mismo ya lo habrás comprendido así; sólo que la gente necesita tiempo para todo…
Nuestra obra sobre la histeria ha sido objeto, por fin, de la merecida consideración por parte de Janet en París[156]. Desde entonces poco he podido emprender con Breuer: su tiempo se encuentra totalmente ocupado con casamientos, viajes, práctica profesional, etc.