Psicoanalisis aplicado y Tecnica psicoanalitica
Psicoanalisis aplicado y Tecnica psicoanalitica La segunda objeción alegará que no se debe conceder especial importancia a la fórmula de «ser hijo fidelísimo del demonio», la cual sería tan sólo una expresión corriente, susceptible de ser generalmente interpretada en el sentido que los religiosos le dieron. Estos nos traducen, en efecto, tal expresión a su latín, y se limitan a decir que el pintor se mancipó (mancipavit) al Malo, se hizo esclavo suyo, obligándose a llevar una vida pecadora y a negar a Dios y a la Santísima Trinidad. ¿Por qué habríamos de alejarnos de esta interpretación tan natural y próxima?[4]. Y entonces nos hallaríamos sencillamente ante el caso de un individuo que se ve atormentado por una depresión melancólica, y no sabiendo ya a quién pedir ayuda, vende su alma al diablo, al cual atribuye máximo poder terapéutico. El hecho de que la depresión tuviera su causa en la muerte del padre del sujeto carecería de todo alcance. Lo mismo habría sucedido siendo otra su causa. Esta argumentación parece tan razonable como evidente y eleva una vez más contra el psicoanálisis el reproche de complicar artificiosamente las cosas más sencillas, ver enigmas y problemas donde en realidad no existen y suscitarlos, acentuando exageradamente rasgos ínfimos y secundarios, fáciles de hallar en todo caso, y elevándolos a la categoría de substratos de conclusiones tan arriesgadas como extrañas. Sería inútil replicar que al rechazar nuestras hipótesis se hace, injustificadamente, caso omiso de sorprendentes analogías y sutiles relaciones que nos es posible señalar en el historial que nos ocupa. Nuestros adversarios afirmarían que nada de ello existe más que en nuestra imaginación acalorada.