Psicoanalisis aplicado y Tecnica psicoanalitica
Psicoanalisis aplicado y Tecnica psicoanalitica Pero también en este punto hay una continuación. Los dos pactos no son fantasías, como las visione diabólicas, sino documentos custodiados en el archivo de Mariazell visibles y tangibles para todos, según lo aseguran tanto el copista como el testimonio del abad Kilian. Nos hallamos, pues, ante un dilema. O aceptamos que el pintor fabricó por sí mismo, en el momento en que le fueron necesarios, los dos pactos que supuestamente le habían sido devueltos por intervención milagrosa de la Virgen María, o tenemos que negar nuestro crédito a los religiosos de Mariazell y San Lamberto, a pesar de sus solemnes afirmaciones y sus testimonios firmados y sellados. Por mi parte, confieso que no me es fácil sospechar de los religiosos. Me inclino desde luego a creer que el compilador falseó ligeramente, en interés de la concordancia, el testimonio del primer abad; pero esta «elaboración secundaria» no sobrepasa análogas libertades de muchos historiadores modernos del orden seglar, y fue hecha, en todo caso, de buena fe. En otros aspectos de este caso, los religiosos de Mariazell han adquirido un fundado derecho a nuestra confianza. Como ya indicamos, nada les habría impedido silenciar las informaciones sobre lo incompleto de la curación y la persistencia de la enfermedad, y también la descripción de la escena del exorcismo, en la capilla la hallamos sobria y fidedigna. No queda, pues, más solución que culpar al pintor. El pacto escrito con sangre lo llevó seguramente consigo al ir a la capilla para ser exorcizado, y lo sacó al retornar al lado de los religiosos después de su pretenso encuentro con el diablo en un rincón de la capilla. No es tampoco preciso Que fuera éste el mismo documento que luego quedó custodiado en el archivo, y según nuestra hipótesis, puedo muy bien llevar la fecha de 1668 (nueve años antes del exorcismo).