Psicoanalisis aplicado y Tecnica psicoanalitica
Psicoanalisis aplicado y Tecnica psicoanalitica (Acto tercero, escena II.) «Nada se ha ganado, y se ha perdido todo cuando se ha realizado un deseo sin hallar una completa satisfacción. Es preferible ser la víctima que vivir con su muerte en una alegría llena de inquietud.»
Pero resiste. En la escena del banquete sólo ella conserva la serenidad, encubre los desvaríos de su esposo y halla un pretexto para despedir a los invitados. Luego desaparece de nuestra vista, hasta la escena primera del acto quinto, en la que volvemos a hallarla, sonámbula y fijada a las impresiones de aquella noche criminal. Pero, como antes, trata aún de infundir valor a su marido:
«¡Cómo, monseñor! ¿Vos, un soldado, tener miedo? ¿Qué nos importa que lo sepan cuando nadie pueda pedirnos cuentas, cuando seamos poderosos?»
Oye llamar a la puerta, como antes su esposo, con terror al acabar de cometer su crimen. Pero se esfuerza aún en «deshacer lo hecho». Lava sus manos, manchadas de sangre, y se da de la inutilidad de sus esfuerzos. El remordimiento parece haberla aniquilado, cuando tan incapaz de remordimiento la creíamos. A su muerte, Macbeth, que se ha hecho entre tanto tan implacable como ella se mostraba al principio, sólo encuentra una breve oración fúnebre:
(Acto quinto, escena V.) «Debiera haber vivido más, pero el tiempo lo tenía decidido de otro modo.»