Tótem y Tabú
Tótem y Tabú Si concedemos a este testimonio de nuestra conciencia la importancia a que aspira, todo mandamiento —tanto la prohibición tabú como nuestras prescripciones morales— resultará superfluo, se nos hará inexplicable el hecho mismo de la conciencia y desaparecerá toda relación entre la moral, el tabú y la neurosis. De este modo nos hallaremos en la situación de aquellos que rehúsan aplicar a la solución del problema los puntos de vista del psicoanálisis.
Pero teniendo en cuenta uno de los hechos que nuestras investigaciones psicoanalÃticas de los sueños de personas sanas nos han revelado, o sea que la tentación de matar es más fuerte en nosotros de lo que creemos y que se manifiesta por efectos psÃquicos, aun cuando escape a nuestra conciencia; y habiendo reconocido que las prohibiciones obsesivas de determinados neuróticos no son sino precauciones y castigos que los enfermos se infligen a sà mismos porque sienten con una acrecentada energÃa la tentación de matar, podremos volver a aceptar de nuevo la proposición antes formulada; esto es, la de que siempre que exista una prohibición ha debido de ser motivada por un deseo y admitiremos que esta tendencia a matar existe realmente en lo inconsciente y que el tabú, como el mandamiento moral, lejos de ser superfluo, se explica y se justifica por una actitud ambivalente, con respecto al impulso, al homicidio.