Tótem y Tabú
Tótem y Tabú «Los fines del tabú son muy diversos. Así: los tabú directos cumplen las siguientes funciones: 1.° Proteger a ciertos personajes importantes —jefes, sacerdotes, etc.— y preservar los objetos valiosos de todo daño posible. 2.° Proteger a los débiles —mujeres, niños y hombres vulgares— contra el poderoso “mana” (fuerza mágica) de los sacerdotes y los jefes. 3.° Preservar al sujeto de los peligros resultantes del contacto con cadáveres, de la absorción de determinados alimentos, etc. 4.° Precaver las perturbaciones que puedan sobrevenir en determinados actos importantes de la vida, tales como el nacimiento, la iniciación de los adolescentes, el matrimonio, las funciones sexuales, etc. 5.° Proteger a los seres humanos contra el poder o la cólera de los dioses o de los demonios[2], y 6.° Proteger a los niños que van a nacer y a los recién nacidos de los peligros que a causa de la relación simpática que los une a sus padres pudieran éstos atraer sobre ellos realizando determinados actos o absorbiendo ciertos alimentos que habrían de comunicarles especialísimas cualidades. Otro de los fines del tabú es proteger la propiedad del sujeto —sus campos, herramientas, etc.— contra los ladrones».